Los cuerpos sutiles del hombre

¿De qué estamos hechos exactamente? De cuerpo y espíritu, muchos de ustedes responderían: de hecho se piensa que el cuerpo tiene un alma aprisionada en él, que se libera solo cuando el cuerpo cesa sus funciones vitales, o cuando y si esa alma en el sueño está libre y viaja en el astral. Si bien esta respuesta no es completamente incorrecta, es inexacta y engañosa.

La verdad es exactamente lo contrario y es que el hombre es alma y tiene cuerpo, o mejor diferentes cuerpos, ya que además del cuerpo visible con el que realiza sus acciones en este mundo, tiene otros que no son visibles al ojo humano y operan en el mundo emocional y mental.

En el campo científico a lo largo de los siglos, se han logrado grandes avances en el conocimiento de cuerpo físico, entendiendo más o menos cómo funciona y sus complicados mecanismos, pero todos los demás cuerpos que poseen el alma aún le son desconocidos.

La cita griega de Sócrates «Conócete a ti mismo y conocerás el universo y los dioses» da un punto de partida válido para comprender de qué estamos hechos y el universo que nos rodea. La cita esencialmente afirma que el hombre contiene todos los elementos visibles e invisibles del universo, y por lo tanto está compuesto por los mismos elementos materiales y las mismas energías sutiles. En otras palabras, cada uno de nuestros cuerpos corresponde a un nivel de existencia existente en el universo.

Antes de enumerar los cuerpos sutiles, es bueno especificar que estos cuerpos no están separados el uno del otro, pero se interpenetran entre sí, con los de mayor consistencia, es decir, más densos, envuelven e interpenetran los de menor densidad.

Por tanto, hay:
el cuerpo etérico;
el cuerpo emocional;
el cuerpo mental;
el cuerpo astral;
el cuerpo etérico «matriz»;
el cuerpo celeste;
el cuerpo cetérico o causal.

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