Ovidio y Petronio, tradición popular del hombre lobo

Uno de los mitos griegos habla del rey de Arcadia, Lycaon, quien recibió la visita de Zeus transformado en peregrino y habiéndolo reconocido trató de darle de comer carne humana. El Dios, enojado por la indignación cazó al rey y lo confinó al campo en forma de lobo, el animal que se le parecía en carácter.

La metamorfosis de Lycaon fue retomada por Ovidio, un poeta romano de la antigüedad que hizo una historia que se convirtió en parte de la literatura popular. Lycaon se convirtió en un lobo de pelaje gris, color de pelo, sanguinario y feroz.

Esta historia no hizo más que recuperar la violenta costumbre de Arcadia en la que las transformaciones en animales implicaban sacrificios humanos y se realizaban en el templo del monte Liceo. Gracias al sacrificio humano la persona se transformó en lobo.

La transformación solo duró nueve años, pero si el lobo comía carne humana, permanecería así para siempre. Otro romano, Petronio, entretuvo a sus lectores con cuentos de lobos. Contaré de cierto esclavo Niceros que una noche salió de Roma para visitar a su ama en una granja y le pidió a un soldado que le hiciera compañía en el camino.

Cuando llegaron al cementerio la luna brillaba en el cielo y el soldado pareció buscar algo a su alrededor, pero de repente se quitó la ropa y en pocos minutos se convirtió en lobo. Aullando, el soldado / lobo se alejó. Niceros fue a recoger la ropa, pero la encontró convertida en piedras, luego se dirigió a la casa de su amante a quien encontró en agitación.

Un lobo había entrado al recinto con sus bestias y había matado sus vacas y ovejas. Sin embargo, uno de sus trabajadores logró golpearlo en el cuello con una barra. Niceros pasó la noche junto a ella ya la mañana siguiente reanudó su camino a casa. Junto a la ropa petrificada encontró un charco de sangre. El soldado, en cambio, estaba en cama, flanqueado por un médico que le vendaba una herida profunda en el cuello.

(créditos de las fotos | projectswole)

Deja un comentario