Brujas, historia y leyendas en la escoba en la que volaban

Los poderes mágicos relacionados con la escoba se conocían desde la antigua Roma. En ese momento las parteras utilizaron una escoba con la que barrieron la puerta para ahuyentar los malos espíritus de la madre y su futuro bebé. En Inglaterra las mujeres, cuando salieron de la casa, dejaron la escoba fuera de la puerta, en Gales y entre los gitanos después de la boda la pareja entró a la casa montando una escoba.

Desde la antigüedad, la escoba se ha asociado con los poderes y la magia femeninos y, con el tiempo, se han convertido en la alternativa femenina a la varita mágica. Sin embargo, el primer dibujo de una mujer montada en una escoba apareció mucho más tarde.

Es decir, en 1400, en una miniatura contenida en un manuscrito del suizo Martin Le franc titulado «Le Champion des Dames». Desde la antigüedad estos objetos siempre han tenido un poder simbólico en los asuntos terrenales más importantes..

Incluso hoy en día, en las bodas Wiccanas de hoy, la bruja y el hechicero tienen que trepar por una escoba para entrar a su casa después de la ceremonia de la boda.. Este objeto era un símbolo pagano y por eso pudieron surgir las hostilidades entre los cristianos y los pueblos que usaban este método.

Al contrario de lo que se podría pensar, durante todos los procesos de la inquisición nunca se mencionó. Hubo muy pocos casos en los que se habló, uno de estos fue el relato de 1598 de una niña que reveló que tanto ella como su madre se habían subido a un palo de escoba y habían ido al día de reposo, la reunión de todas las brujas, saliendo por la chimenea.

Aunque las indicaciones al respecto siempre han sido pocas y confusas, la escoba se ha convertido por derecho en una herramienta en manos de las brujas. Ya no se puede pensar en uno de ellos sin su «medio de transporte». ¡Son un dúo inseparable! Las mujeres en general, cuando estaban bajo tortura, terminaban diciendo mentiras e inventando historias, tal vez esta era una de ellas, o no. El hecho es que la bruja, en el imaginario colectivo, siempre está a horcajadas en su escoba.

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