Terapia de cristales: aragonito

Hoy para enriquecer nuestra colección de información sobre cristales y piedras, hablaremos de una piedra con formidables propiedades mágicas y curativas: la aragonita. La aragonita está formada por carbonato cálcico neutro, y se presenta en la naturaleza en cristales delgados y alargados, agrupados en matas, que se encuentran principalmente en cavidades de rocas calcáreas y calcáreas, o en conchas de moluscos, o en cavidades volcánicas. Puede ser incoloro o blanco, amarillo, rosa, violeta, gris, azul, marrón, marrón rojizo o verde, y varía de transparente a translúcido; dependiendo del color, sus propiedades varían, aunque solo sea ligeramente.

Aragonito, principalmente está vinculado a la «magia» de lo divino, de hecho se cree que encarna el misterio de la creación y tiene en sí mismo la expresión de la inteligencia superior; en consecuencia funciona y influencia en nuestro plano mental, ayudándonos a confiar en el plan divino, por lo tanto, a vivir cada día con el corazón y la mente abiertos, también acelera el proceso de aprendizaje, de concentración, disipando los pensamientos negativos e inútiles que dificultan el trabajo mental. Infunde el sentido de confiabilidad, responsabilidad, disciplina y capacidad de toma de decisiones, por lo tanto útil para quienes tienen puestos de liderazgo y gestión, pero también ayuda a quienes se sienten abrumados por las responsabilidades, un excelente regalo para dar a nuestros padres.

Esta piedra de múltiples propiedades, que influye en nuestra mente, tiene un efecto calmante y estabilizador, fomenta la tolerancia y la paciencia, alivia la ira, el desaliento, calma los nervios tensos, el estrés y la inquietud, y ayuda a encontrarse con uno mismo. Desarrolla la intuición y la creatividad, por lo que se recomienda a los artistas, ayuda en las meditaciones al relajar el cuerpo y la mente y al mismo tiempo eleva la vibración energética necesaria para permitir la comunicación espiritual.

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