Terapia de cristales: la aegirina

Hoy, para la sección «Cristales y piedras», continuaremos con las lecciones de terapia de cristales y veremos las propiedades mágicas y curativas de Aegirine. Está formado por silicato de sodio y hierro, y tiene la forma de columnas achaparradas y puntiagudas, de color verde muy oscuro tendiendo a negro.
Su lugar de origen es Noruega y debe su nombre al dios teutónico del mar Aegir. En algunos países nórdicos se le llama «La piedra del diablo», pero se desconoce el motivo.

Conduce a la búsqueda de uno mismo, a la expresión de las propias verdades (especialmente para las mujeres) fortaleciendo así la autonomía, la integridad personal y las convicciones propias libres de cualquier forma de conformidad, ayuda a mantener la calma en tiempos de emergencia, infunde esperanza, resistencia, determinación y confianza en lo imposible. Aporta energía positiva, estimula el crecimiento personal, siendo capaz de honrar y respetar las promesas realizadas, ayuda a gestionar las emociones y por tanto estabiliza el estado emocional.

La Aegirina enseña el poder del amor, poder actuar escuchando el corazón, libre de cualquier bloqueo para poder amar libremente y sin restricciones, da fuerza para afrontar los problemas de pareja. Protege y fortalece los límites de la energía personal, reduciendo la tendencia a perder el poder y a dirigir el miedo de una manera saludable. Tiene el poder de un escudo protector.De hecho, proporciona un campo muy fuerte e intacto de energía protectora contra energías negativas, ataques psíquicos y parásitos. Aporta equilibrio y bienestar general, fortalece el sistema inmunológico y es capaz de ayudar poderosamente a todos los niveles, su energía tiene una resonancia especial con las mujeres y la tierra y es capaz de incrementar la energía de otras piedras en algunos tratamientos curativos.

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