Oración para alejar el mal


Una oración para alejar el mal y tratar de vivir una vida dedicada solo a las cosas bellas: ¿es posible?

El mal da miedo y muy a menudo incluso la idea sola tiene el efecto de pesar los días y oscurecerlos. Desafortunadamente, el mundo está poblado por personas malas que encuentran satisfacción al ver la vida de los demás desmoronarse. Hay poco que hacer, siempre ha sido así. Pero sabes que hay uno oración para alejar el mal? Te lo revelamos y todos pueden usarlo como mejor les parezca.

Oración contra el mal

Kíríe eleison. Señor Dios nuestro, oh gobernante de los siglos, omnipotente y omnipotente, tú que todo lo has hecho y que todo lo transformas con tu única voluntad; tú que en Babilonia convertiste en rocío la llama del horno siete veces más caliente y que protegiste y salvaste a tus tres santos hijos.
Tú que eres el médico y médico de nuestras almas: tú que eres la salvación de los que se vuelven hacia ti, te pedimos y te invocamos, frustramos, echamos fuera y ponemos en fuga todo poder diabólico, toda presencia y maquinación satánica, y toda influencia maligna, toda influencia maligna, toda maldición o mal de ojo de la gente malvada y malvada operaba sobre tu siervo (nombre).
Haga arreglos para una abundancia de bienes, fuerza, éxito y caridad a cambio de la envidia y el mal; Tú, Señor que amas a los hombres, extiende tus manos poderosas y tus brazos muy altos y poderosos y ven a ayudar y visitar esta imagen tuya, enviando sobre ella el Ángel de la paz, fuerte y protector del alma y del cuerpo, que mantendrá alejado. y ahuyenta toda fuerza maligna, todo envenenamiento y hechizo de gente corrupta y envidiosa; para que debajo de ti tu suplicante protegido con gratitud te cante: «El Señor es mi ayudador y no temeré lo que el hombre pueda hacerme».
Y de nuevo: «No temeré al mal porque tú estás conmigo, eres mi Dios, mi fuerza, mi Señor poderoso, Señor de la paz, padre de los siglos venideros».
Sí, Señor Dios nuestro, ten compasión de tu imagen y salva a tu siervo (nombre) de cualquier daño o amenaza proveniente de la maldición, y protégelo poniéndolo por encima de todo mal; por la intercesión de la más que bendita y gloriosa Señora la Madre de Dios y siempre Virgen María, de los Arcángeles resplandecientes y de todos tus santos.
Amén.

Foto | Thinkstock

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