La abeja y su simbolismo

A lo largo de la historia, especialmente en el campo esotérico, los animales fueron tomados como símbolo para representar cualidades o características propias del ser humano e incluso facultades divinas. Por este mismo significado, los animales asumen un símbolo de intermediario entre lo humano y lo divino, la materia y el espíritu. Uno de estos casos es solo que de la abeja. El Mono siempre ha simbolizado la laboriosidad, por lo tanto, el lento camino iniciático, también simboliza la renovación de la vida, la naturaleza, la abundancia y la riqueza. La abeja que pasa toda su existencia en la producción de miel, único animal de su especie, lleva toda su vida en el abandono de los vicios y en el cuidado de su colmena y es precisamente por ello que también representa el símbolo de pureza, coraje y determinación en la defensa de su microcosmos. Un animal controvertido que combina dulzura y dureza al mismo tiempo.

Partiendo de los mitos, pasando por la literatura y las leyendas e incluso llegando al religiones, el mono adquiere símbolos polivalentes. Lo encontramos ya en la mitología griega o romana, en la que representaban a los mensajeros de las musas. En la religión cristiana, sin embargo, eran muy apreciados porque estaban libres de vicios. La cultura egipcia, en cambio, transmitida como una leyenda decía que si una abeja entraba en la boca de un difunto, este volvería a la vida y desde aquí también podemos reconectarnos a la literatura con el tema de la bugonia de Virgilio y es precisamente de esto se desprende que la Abeja es también el símbolo del alma.

La abeja no esta sola importante desde un punto de vista figurativo pero también por sus productos, de hecho además de la miel, está ligada al mundo esotérico ya que es posible producir ceras, velas rituales e incluso ambrosía, la bebida de los dioses.

Créditos de las fotografías – MATTHIAS HIEKEL – DPA – Getty Images – 185833230

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