Meditación guiada a través de la runa Nauthiz PARTE I

Hoy para la sección de «runas mágicas» continuaremos con las meditaciones guiadas que nos ayudan a viajar por el mundo y el poder de las runas. Las runas, como bien sabemos, no solo sirven para fines adivinatorios, sino que con ellas es posible emprender un viaje interior hacia el conocimiento del Ser, nos ofrecen auto-introspección, nos muestran nuestros miedos más profundos, los obstáculos del vida que siempre debemos tener la fuerza para afrontar, pero también nos dan vitalidad, fuerza, alegría, resistencia al dolor.

La runa Nauthiz es la segunda runa del segundo Aett, nos pone cara a cara con el dolor, con el nuestro miedos más íntimos y profundos: Nauthiz es el obstáculo eso hay que superarlo, y ahora gracias a esta meditación viajaremos por el mundo de esta poderosa runa.

Como siempre a la hora de prepararte para meditar, organiza el lugar, el ambiente, sírvete de velas e incienso, elige si afrontar la meditación tumbado o sentado, lo importante es que te sientas cómodo y a gusto. Siempre recomiendo sostener la runa en tu mano izquierda, una forma más de ayudarte; ahora ver …

Es tarde en la noche, estás en una montaña, y vestido solo con una túnica fina y un manto marrón, un viento helado sopla a través de tu vestido ligero y tu manto, tienes frío y hambre, la luna menguante ilumina la escasa hierba que te rodea. A tu alrededor solo están tus vacas flacas y enfermizas, que se apiñan a tu alrededor para calmar el frío y el viento.

Mira a tu alrededor, en el suelo hay un bloque de madera de haya con un pequeño corte hueco, un arco y un palo de madera, hay que darse prisa, intenta encender un fuego para calentarte a ti y al ganado. Así que empieza a frotar la madera contra el hueco, gira el palo en el hueco, es un trabajo reflexivo y tus brazos ya te están lastimandoAdemás, el hambre, el frío y el cansancio no ayudan, pero te obligas a seguir por tu vida y la del ganado. Sigue frotando y pronto el ejercicio parece volverse más ligero, también el movimiento está calentando tu cuerpo y empiezas a sudar, cierras los ojos y pones toda la energía que te queda en ese movimiento. Las manos casi arden al contacto con la madera, y finalmente una pequeña chispa, un leve fuego, ahora alimenta el pequeño fuego, cúbrelo con tu manto para que no se apague. Eche hojas secas y finas ramas secas al fuego para que el fuego se vuelva lo suficientemente poderoso como para que ya no necesite ser cubierto. Ya está hecho, el fuego está alto y te calienta a ti y al ganado, ¿y ahora qué?

El viaje a través de la runa Nauthiz continúa en las siguientes publicaciones …

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