Meditación guiada: runa Othila, PARTE I

Hemos llegado al final del viaje con el runa Othila. Nos hemos enfrentado a batallas, nos hemos enfrentado a todos los caprichos de la naturaleza y a cada monstruo que nos ha colocado ahora estamos listos para regresar al refugio seguro que es nuestro hogar. Hoy veremos la meditación guiada sobre la runa Othila. Así que ponte los auriculares y prepárate para el viaje.

Estás en un valle, al atardecer, dentro de una valla que encierra un gran patio en forma de rombo, en el centro hay una casa. Reconoce esta casa como el hogar de tu infancia. Está rodeado de montañas rocosas y suelo fértil, céntrate en él. Camine por el largo tramo de valla alrededor del campamento. Ármate con algunas herramientas, porque en el largo viaje hasta la casa de tu infancia, es posible que debas reparar algunas interrupciones en la carretera para continuar.

Mientras caminas hacia tu destino, el cielo se oscurece, el sol ya se ha hundido detrás de las cimas de las montañas. El viento frío aúlla con fuerza, barriendo los pedacitos de roca de las montañas, pero continúas hacia tu «puerto seguro».

Ha llegado la noche, el viento se hace más frío y la oscuridad de la noche no deja nada a la vista, pero la cerca que rodea la casa comienza a brillar con un tenue color dorado. Tienes la sensación de que hay cosas que se mueven en la oscuridad más allá de tu límite de visión. De hecho, solo se pueden ver sombras, formas deformadas.

Siente algo salvaje corriendo hacia la valla. Se mueve a cuatro patas, luego solo a dos. Levanta la cara para oler el borde. Parece ser un lobo o un hombre lobo. Tiene una cara plana y extremidades largas y está cubierto de pelo largo y gris. Él aúlla, un llanto desesperado y triste. Se te pone el pelo de punta, los escalofríos recorren tu cuerpo con cada grito del animal. El aire se llena con los aullidos del perro lobo.

Sabes que es un «vargr», un forajido obligado a vivir como un lobo, alejado de sus compañeros y su familia, disgustado por lo que se ha convertido.
Complete el bucle del recinto, con la confianza de que nada podrá romperlo o cruzarlo. Entra en la casa …

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