El basilisco – animal mitológico

Hoy por mitos y leyendas hablaremos de un animal mágico, conocido por pocos, el Basilisco, una criatura con cuerpo y cabeza de gallo, con una cresta roja escamosa, grandes alas espinosas y cola de serpiente.

El basilisco, según la leyenda, nace del huevo de un gallo viejo, puesto sobre estiércol y eclosionado por un sapo o una rana. La mirada de este animal incinera, seca las plantas, contamina las aguas, su aliento mata, quema la hierba y es venenosa.

El basilisco solo puede morir colocándolo frente a un espejo desde el que pueda verse reflejado. Esta figura mitológica tiene dos enemigos mortales: las comadrejas, que sin embargo murieron incluso si lograron matarlo, y los gallos, cuyo canto fue letal..

Se dice que nació de la sangre de Medusa, decapitado por Perseo. Es un reptil legendario cargado de significados simbólicos.

A lo largo de los siglos su representación se ha convertido en fealdad y horror. Plinio entonces escribe: «Es un dragón que tiene una corona dorada en la cabeza, grandes alas espinosas, cola de serpiente, que termina con la cabeza de un gallo. Su aliento seca el fruto. Su saliva arde y se corroe. Su mirada rompe las piedras. El olor de la comadreja lo mata.

Otra arma en su contra es el espejo: el basilisco es golpeado por su propia imagen. Es la idea del maligno mordiéndolo.

Según Plinio, el basilisco es una serpiente de solo doce dedos de largo y tiene una mancha blanca en la cabeza en forma de diadema..

Segundo Pedro el Picardo, el basilisco era el diablo, y en muchas catedrales románicas y góticas representa al diablo y al pecado.

En el centro de Italia (Toscana, Umbría y Alto Lacio), en el campo existe la tradición de la Serpente Regolo, una serpiente perniciosa y vengativa, con una cabeza tan grande como la de un niño, y que habitualmente vivía en campos, ruinas, acequias y bosques. .

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