Giacomo Leopardi y el himno a Neptuno, PARTE III

Hoy seguiremos leyendo elHimno dedicado al Dios Neptuno, descubierto y traducido por el famoso poeta Giacomo Leopardi. El texto fue escrito originalmente en griego por un autor desconocido y luego traducido por Leopardi, gracias a sus estudios autodidactas.

«Febo Appolo pascea: pero Laomedonte,
Completa tu trabajo, el acordado
La merced te negó: tonto, por las olas
Empujaste la blancura del mar
Contra ti Ilio, que superas los muros
Con gran ruido, murmullos y todo
Lleno la ciudad de arena y limo
Co ‘prados y campo. Y entonces tomaste
Del feroz Laomedonte amarga venganza.
Pero que caglone a tenzonar te movió
¿Con Palla Diva de ojos azules? Atenas
Ciudad de Cecropia, luego llamada
Lo querías por tu nombre y Palla
Su dársela quería. Ella te ganó:
Que la tierra con una lanza poderosa
Golpeó y salió el olivo
De ramas dispersas. Pero lo hiciste
La diva de la tierra con un tridente dorado
Y pronto salió por la puerta que tenía
El cabello es florido: de donde te di los destinos
Los caballos se domestican rápido en el campo
Los pastores aman a Pan, los arqueros a Febo,
Queridos en Vulcano son los herreros, en Marte
Los poderosos héroes de la guerra, los cazadores
A la virgen Cinzia. Te están agradecidos
Los domadores de caballos; y primero
Tu de la terra scotitor mighty
Para ‘chiomati corre el fren ponesti.
Hola, ecuestre Neptuno. Tus caballos
Pastoreo de furgonetas en los prados de argiva
Que son sagrados para ti; y con la azada
El granjero trabajador no se agrieta
Nunca esa tierra, ni con el arado.
Pero pronto son como barrenas aladas
Tus corceles y el cuello uterino es empinado;
Nos tiene mortales que los puede sacar adelante
En el carro bajo el yugo y con las riendas
Sostenlos y con el azote y con la voz «.

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