Invocación a la diosa Ishtar

Hoy para los devotos del Gran Diosa Madre Ishtar originalmente del culto sumerio-babilónico veremos un invocación muy hermoso y sincero encontrado en la web.

“Tus nombres son muchos, Candida Dea
reina de los cielos,
de virtud,
y en la tierra, dueña de la belleza.
Hombres, obedientes a tus órdenes,
te llamaron Inanna e Ishtar,
Afrodita y Venus
Aurora y Astarte.
De sus labios, con un ligero aliento
surgió la eterna invocación
a ti reina del placer.

Me has elegido entre todos
querido mi amor
tierno pétalo inocente,
flor fragante
explosión de colores de fuego,
amarte con dulzura
de una pequeña niña en flor.

Tu llamas, estrella de una noche
mis extremidades adormecidas
para levantar una canción de amor
en tu radio,
Oh mi Candida Luna.

La piel me quema vibrante compañera.
Violento, un shock, todavía me derrite.
Tu perfume ardiente me embriaga.
Tengo tu recuerdo inmortal en mi corazón
brasas calientes, me quema de amor.

Alimento que le diste a mis labios resecos
Oh Eterno, desde tu vientre de carne,
Tierna joven diosa.
Nuestro abrazo escondido vecino,
era generoso como la leche divina,
derramado de tu fragante corola rosa.

Tu fantasma de materia divina desnuda
me acompaña a mi lado.
Amo absoluto de mi corazón enloquecido.
Reloj batiendo tormentoso.
Asustada mi mirada
te busca en la oscuridad de la noche.

Si te pierdo en este abismo
mi paso solitario golpea a los etéreos guías de la tierra.
Entonces te escucho jadear y tocarte
y mojo mi dedo en tu divina miel.
Eres dulce compañera de amor
en esta noche tórrida.

Eres Diosa, eres fuerte, eres eterna.
Estas despedido. Eres Agua. Eres tierra fértil.
Eres madre, hermana, amante, sierva, sirvienta.
Amante, Amante absoluta.
Aprieta mi hilo entre tus espadas
Afrodisíaco Cloto.
Con una sonrisa,
Parca voluble
tienes el poder de la muerte
en mi frágil vida.
Tu nido de cervatillo
guarida mojada mojada por la lluvia.
Trampa escondida en el corazón de Venus.
Te invoco Gran Diosa Madre,
escucha la invocación
escucha la llamada
ven al templo sagrado y bendíceme
Oh Diosa amorosa «.

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